22 jul. 2011

Los tres mosqueteros, bueno los cuatro.


Quién no conoce la fascinante historia de estos cuatro intrépidos amigos que vivirán juntos mil y un aventuras.
La verdad es que como siempre pasa nuestra generación conoce más esta historia a través de la pantalla grande que a través de su original en papel. Y es una lástima porque he tenido oportunidad de leer la maravillosa novela del Señor Alexadre Dumas padre y me ha enganchado de principio a fin. El recurso manejado hábilmente por las series de televisión de dejarte con la miel en los labios es un recurso que ya se destilaba en los folletines del XIX, como el que nos ocupa en el que un episodio servía para desarrollar una historia y comenzar otra de manera que se esperase con ansía el siguiente episodio.
 
Los tres mosqueteros que en realidad como todo el mundo sabe son cuatro, con ese joven gascón llamado D'Artagnan que se convierte en la voz de cantante de muchas de las historias, son personajes de alma noble pero vividores y caraduras de buen corazón que sobreviven como pueden aunque eso conlleve depender de alguna dama de alta alcurnia.

Enumerar aquí la cantidad de personajes que aparecen sería aburriros, pero si destacar ,como no, a nuestros protagonistas: D'Artagnan el muchacho de provincias con su lacayo Planchet, Aramis (oh cómo me gusta este hombre, que tan pronto quiere ser hombre de iglesia como poeta dedicado al amor) con su lacayo Bazin, Porthos, el fanfarrón del grupo y que protagoniza varias de las escenas más hilarantes del libro con su lacayo Mosqueton y por último Athos, el templado mosquetero, el que más tiene la cabeza sobre los hombros con su lacayo Gimaud.

Entre los malos malísimos destacar a Rochefort y como no, la mala malísima por excelencia que ha quedado en nuestra retina como el mejor ejemplo de femme fatale: Milady. Nombro por último al cardenal Richelieu porque realmente tampoco es el malo malísimo absoluto, el se mueve por intereses políticos y aunque forma parte de las intrigas no se moja tanto en ellas.

Por cierto y como curiosidad decir que la famosa frase de "Uno para todos y todos para uno" se menciona apenas una vez en toda la novela (y son unas 600 pág o más según la edición), es por sus adaptaciones cinematográficas que la frase se ha quedado como lema de los cuatro aventureros.

Dumas jamás pretendió ser riguroso en lo que a datos históricos se refiere y de hecho nos encontramos muchos anacronismos, pero su arte es hacernos interesantes unos personajes que quizás en la vida real eran todo lo contrario. 

El libro tiene todos los ingredientes de una buena historia de capa y espada, no olvidemos que es uno de los paradigmas de este género: los duelos, el buen vino, los amoríos con hermosas damiselas, las intrigas palaciegas...por eso voto a bríos que si no os la habéis leído deberíais echarle un vistazo, pues es seguro que os engancha.

Nostálgicos, ¿Quién no se acuerda de esta intro?:




5 comentarios:

  1. Eran uno dos y tres los famosos Mosqueperros. El pequeño D´artacán siempre va con ellos

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  2. Le leí el año pasado y me encantó compartir con estos curiosos personajes sus aventuras. Me llamó mucho la atención que la novela es mucho más ruda y dura que las versiones cinematográficas. Pero es una verdadera delícia leerlo. Realmente los clásicos son clásicos por algo.

    Un beso.

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  3. yo con lo del champu estoy igual que tú, quiero probar alguno de lush a ver que tal me van^^

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  4. yo al igual que todos los de nuestra generación descubrí esta historia gracias a la serie de dibujos que pones en el post, luego también la vi en películas más serias, me gusta la historia y por ello algún día me pondré con el libro, cuando tantas personas lo recomendais es que sin duda merece la pena

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  5. Mira que lo leí justo cuando lo publicaste y se me pasó el comentar
    :(

    Siempre he sido una fan de Los tres mosqueteros: crecí con la serie y todavía te podría cantar la canción entera, he visto muchas versiones diferentes, incluso he leído alguna que otra novelización de la historia y hace unos añitos, por fin, me puse a leer la novela original. Muy de su época, de la de Dumas, me refiero. Y, por cierto, soy incapaz de ver los anacronismos por estar tan metida en la historia (muy mal, por mi parte).

    Besitos

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