Canas.
Parece mentira, Jamás creí que me afectaría el paso del tiempo,no es una cosa que me haya preocupado demasiado pero de repente observas tu cabeza y empiezan a despuntar cual ejército camuflado y a la espera las primeras canas que se yerguen victoriosas sobre los cabellos que aún permanecen con su color original. No debería afectarme pero me afecta, porque todo lo que me rodea es una oda a tapar el paso del tiempo. Las personas más cercanas sin mala intención pero con la sorpresa dibujada en el rostro son los primero en soltarme ¡Pero cuantas canas te han salido!, ¡deberías teñirte!, y es entonces cuando mi ánimo cae en picado y te das cuenta de que esa blancura emergente es algo que no esperabas tan pronto, con treinta años no. Y menos cuando la sociedad que te rodea prima la imagen y la eterna juventud por encima de todo. Así que aquí estoy, recién llegada de la peluquería en la que han cubierto mis canas e intentando comprender como puede afectarme algo tan superficial. Quizás por...